¿Por qué deberías pensar como un SEO al escoger URLS para tu sitio web?

Toda página web es un emprendimiento, o casi todas. Desde una publicación noticias de actualidad hasta el blog de un viajero, pasando por el sitio oficial de una compañía multinacional hasta la página web de una pequeña empresa que vende productos en Internet.

Todas buscan visibilidad, presencia y un mayor caudal de visitantes, propósitos que confirman su carácter emprendedor.

Las recomendaciones SEO aparecen como acciones no sólo convenientes sino también necesarias.

No es necesario ser un experto SEO para comprender cuán relevante es el nombre de una empresa. Al fin de cuentas, aquella es la identidad de tu página en Internet y también fuera del mundo online.

Escoger URLs amigables es fundamental en varios sentidos: por un lado, es importante que sean sencillas para que los visitantes puedan recordarla, y por el otro, es cardinal que los visitantes puedan recordarla, y por el otro, es cardinal que sean propicias para que los buscadores web la encuentren.

Las URLS no sólo deben ser de tipo sencillo, sino que también debe ser fácil mencionarlas en voz alta.

Si verbalizar una URL es una tarea compleja, pues la elección no ha sido la correcta. Dicho esto, expertos en marketing digital coinciden en que la elección de una URL eficiente es una de las primeras acciones a realizar al edificar un sitio web, ya que modificar posteriormente esta estructura podría ser un suplicio y un verdadero retroceso.

Compuesta por una serie de elementos o partes: protocolo, subdominio, nombre de dominio, extensión…

Las URLS presentan un par de variantes: las dinámicas y las estáticas.

La estática es más fácil de leer, de vociferar, y de recordar.

Al consultar a especialistas en posicionamiento respecto a cuáles son más convenientes, hay quienes se vuelcan de lleno por las estáticas y hay quienes hablan de URLS amigables específicamente para SEO, las cuales son de carácter híbrido.

Las nomenclaturas estáticas para una URL presentan diferentes beneficios. En principio, ofrecen mayores posibilidades de atraer tráfico orgánico ya que las palabras que contiene la URL son pertinentes.

Además, son útiles para ser utilizadas como texto de enlace al ser pegadas en otros sitios, incluyendo términos que también sirven como etiquetas.

Elegir URLS que sean cortas, dentro de lo posible. En rigor, la extensión es uno de los factores que la propia Google menciona como determinante. Lo ideal: que la URL principal tenga menos de 5 palabras.

Utilizar guiones medios entre las palabras, siempre evitar las mayúsculas, y dentro de los posibles los números.

Verbos y preposiciones, simplemente afuera. Hay quienes aconsejan eludir a toda costa la inclusión de fechas en la URL. Hay quienes dicen que en ocasiones la fecha puede ayudar a organizar el contenido.

Incluir categoría cuando hay algunas que están muy definidas en tu sitio web, consejo que aplica especialmente a tiendas que venden productos en línea.

Lo mejor es lo más obvio. Esto quiere decir que la acción más conveniente al escoger una URL es describir el contenido de la página, que la URL sirva para que, con sólo leerla, el visitante ya sepa de qué va la cosa.

Emplear palabras clave en la URL, los buscadores la tienen en cuenta a la hora de calcular la relevancia de un sitio web.

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